Ciudadanía y Covid-19
- Rolando Iberico Ruiz

- 29 oct 2020
- 2 min de lectura

La actual crisis sanitaria pone en evidencia los fallos sociales y culturales de nuestra ciudadanía. En las últimas dos décadas, el debate político electoral se concentró solo en la conservación del modelo económico sin tomar en cuenta el fortalecimiento y la educación ciudadana de los peruanos y las peruanas. Hoy son comunes nuestras quejas de que a nadie le importa la crisis, nadie se cuida y los medios de comunicación solo refuerza el estereotipo de que somos una ciudadanía irresponsable, egoísta e inmadura. El escándalo es lo único que hoy interesa a los medios. Todos estos lugares comunes contienen, por supuesto, elementos de verdad, pero esconden el esfuerzo y el compromiso de muchas peruanas y peruanos que han cumplido – en la medida de sus posibilidades, muchas veces limitadas por sus trabajos informales o las condiciones de vivienda o económicas – la exigencia de cuidarse, cuidar a los suyos y con ello a los demás. Es necesario, entonces, reconocer en estos esfuerzos semillas para pensar un proyecto de ciudadanía para nuestro país, en el cual todas y todos los peruanos se reconozcan parte del país en igualdad de oportunidades.
Estamos a un año del bicentenario de la independencia nacional. Desafortunadamente, los 200 años de vida republicana encontrará a un país en crisis. El proyecto de desarrollo sustentado solo en el crecimiento económico ha fallado y va acompañado hoy de una insoportable crisis política, en la que mezquindades e intereses personales son exhibidos desvergonzadamente. Asimismo, contemplamos atónitos como colapsó rápidamente el sistema sanitario. Hoy como país, nos encontramos ante la encrucijada clave que los y las peruanas durante la independencia tuvieron: ¿cómo soñamos el futuro? ¿en nuestras manos o en manos de intereses y mezquindades personales? Recuperar el sueño republicano es fundamental. No podemos embarcarnos en la celebración del bicentenario sin pensar a fondo qué tipo de ciudadanos queremos ser: ¿involucrados todos en la búsqueda del bien común? O ¿ajenos a los devenires políticos del país? La ciudadanía significa involucrarse en los asuntos públicos en la que se resuelven y discuten los problemas que afectan a todas y todos.
La crisis de la covid-19, cuyo final aún no podemos avizorar, puede convertirse en una oportunidad para revisar las bases de nuestro compromiso ciudadano con el país. Es momento de asumir un rol más activo en las demandas de una vida más justa para tantas y tantos peruanos que quedaran desamparados tras la crisis. Es fundamental exigir que el crecimiento económico involucre a todos los compatriotas en una atención realmente humana de la salud, en sistemas educativos inclusivos y en la construcción de un proyecto de país vivible. Una ciudadanía despierta es la que necesitamos. La covid-19, con el sufrimiento que trae, también abre una oportunidad para soñar un país mejor, más humano y solidario. Está en nuestras manos hacerlo.



La crisis sanitaria en el país, ha desnudado de manera cruda y real, la terrible situación sanitaria del Perú: hospitales viejos, falta de materiales, camas, ventiladores, especialistas, médicos mal remunerados, sin seguro médico, y como nunca, falta de equipos de bioseguridad para combatir a este nuevo flagelo (Covid-19), está grave situación, una vez pasada la epidemia, exigirá al Estado Peruano, el inicio de una profunda reforma sanitaria, que apunte a un sistema único y universal de la salud, integrado y coordinado, donde se retome el rol rector del Ministerio de Salud, y que además se cuente con recursos económicos sólidos y reales, que sirvan a su vez para tener una red nacional de laboratorios moderna, integrada y de excelente calidad…