Opinión calificada en auditoría: un dilema para el auditor (A Qualified Opinion in Audit: A Dilemma
- Rolando Iberico Chavez

- 20 nov 2020
- 2 min de lectura

La globalización de los mercados exige información de calidad validada por auditores externos, con la finalidad de aumentar el grado de confianza de los usuarios en los estados financieros.
Por lo que es importante comprender el negocio del cliente y evaluar sus riesgos para de esa manera planificar y ejecutar el trabajo de auditoria en base a las Normas Internacionales de Auditoria (NIA). La auditoría tiene la finalidad de obtener las evidencias suficiente y competente que le permita al auditor concluir que los estados financieros estén libres de representación errónea en todos los aspectos importantes. Todo este proceseo se realiza de acuerdo con el marco de referencia de la información financiera aplicable (NIA 200).
Pero surgen situaciones en las cuales muchas veces la entidad se aparta de un requisito del marco de referencia o se presentan situaciones extrañas, que no permiten que los estados financieros se presenten en forma razonable. Ante estas circunstancias, el auditor debe emitir una opinión calificada en su dictámen de auditoria, como lo establece la NIA 700: “El Dictámen del Auditor Independiente”. La norma es una guía para mantener la consistencia, la credibilidad y la fácil comprensión por parte de los usuarios (stakeholders) y transmitir información relevante al mercado.
Esta opinión calificada muestra a los usuarios que la información financiera no refleja una imagen fiel de la entidad o para guardar cautela al interpretar los estados financieros de acuerdo a ciertas prácticas y principios contables.
Recordemos que la opinión del auditor que está recogida en el dictamen de auditoría, es un juicio técnico vinculado a los estados financieros de una entidad tomados en su integridad. En consecuencia, la calidad de la opinión del auditor depende de la independencia y de su competencia, expresado en el Código de Ética IFAC, “Independencia mental”, en su actuación con integridad, objetividad y escepticismo profesional.
Finalmente, la independencia y la reputación del auditor tienen un impacto fundamental en la empresa y el mercado de la calidad percibida de la auditoria y de la opinión del auditor. En ese sentido, el auditor al expresar una opinión calificada propone a través de juicios necesarios un cambio en el accionar de la entidad.



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